lunes, 6 de septiembre de 2010

Y si que no tengo constancia, eh? Que linda manera de despedirme por tantos meses!!! Como que avise: tengo fuerza de voluntad pero cero constancia y no puedo mantenerme en el tiempo...y así, sin mas, nunca más volví...Pero bueno. Ya está. De nada sirve auto-flagelarme...además no es que en este tiempo no hice nada. Lo que pasa es que en estos 7 meses me cambiaron un poco las prioridades...Me di cuenta que lo que mas me importa no es estar esplendida y ser una diosa. Ojo!!! No es que yo no crea que no puedo, o esta mal, o no me va a salir proponermelo porque ir por los sueños que uno tenga (mas allá de que sean mas o menos superfluos) es un derecho y es algo que nos pone mas cerca de la felicidad...además, en mi vida he hecho todas las cosas que "me parece" o a los demás "les parecen importantes": Hice una licenciatura en Marketing, trabajo en lo que me gusta, forme una casa, aprendí millones de cosas para mantenerla linda y cálida....es decir: cumplí con mis "obligaciones" y ahora...que se yo...era el momento de las cosas postergadas que tengo todo el derecho de querer cumplir. Pero decía: me cambiaron las prioridades. Y me di cuenta que lo que yo quiero y necesito es estar TRANQUILA y RELAJADA y respecto de mi cuerpo COMODA en el. Quiero superar el problema de mi sobrepeso y quiero hacerlo ahora. Creo que es importante por partida doble: en primer lugar por una cuestión médica. No es que yo quiero ahora transformarme en Mary Kate Olsen y ser una anoréxica loca. Quiero tener un peso saludable y sentirme bien. Además, con mi esposo estamos buscando un bebé y creo que lo mas sano es que yo este en un buen peso para encarar esa etapa tan importante. Y en segundo lugar porque, como comenté, quiero estar tranquila, sin stress, sana, desintoxicada. Quiero empezar una vida mas saludable pero desde las emociones también. Y se que estar gorda (por lo menos a mi) me hace ir en contra de todas estas cosas...
Hoy falté a trabajar porque tengo migrañas...y lo siento como un avance porque soy super autoexigente conmigo misma y no falto aunque me este muriendo. Así que siento que "me di bola a mi misma" y eso esta muy bien. El tema es que estar en casa me hizo comer mas de la cuenta...En un momento me acosté un rato porque me había tomado la pastilla para los dolores de cabeza y me sentí pesada...medio entre dormida empece a pensar que estoy tan incómoda cuando como de más que no puedo relajarme. La culpa y la incomodidad no me dejan relajarme. Así que decidí que voy a volver a escribir...escribir para mí, no para tener gente que me lea y me comente mucho. Eso no me importa. Aunque esta abierto...con lo cual no me molesta que me digan lo que piensan. Pero digamos que lo que opinene los demás no es el motivo por el cual me siento a escribir...sino más bien porque haciendolo ordeno los pensamientos y eso me hace bien...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Mes 1, Dia 2...principio del dia 3

La dieta va genial. Estoy teniendo mucha conducta. La verdad es que no puedo quejarme de mi fuerza de voluntad...siempre la he tenido. Lo que no tengo es constancia y motivación. Cuando estas dos ultimas me acompañan la cosa va sobre rieles, pero no siempre es asi...mas bien nunca. Para ser sincera nunca dejo de hacer dieta. Soy la eterna dietera que siempre esta igual y logra mantener el odiado peso gracias a los "picoteos" y las zarpadas de fin de semana. Tengo una especie de piloto automatico y el que me ve solo unas horas diarias no logra entender por que siempre estoy igual. Ademas creo que necesito hacer algo de ejercicio pero tengo pocas ganas y poco tiempo...pero se que si quiero salir de la meseta tengo que proponermelo y hacerlo. Acomodar mis horarios, evitar las perdidas de tiempo y aunque sea hacerme una horita diaria para salir a caminar (como para empezar). Hablando de eso...me voy a dormir. Sino dormida estoy menos motivada. Chotisima entrada la de hoy...pero se me hizo tarde. Cosas que pasan.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mes 1, Día 1 (...de puro egoísta...)

No sea cosa que nadie piense que por esto que comente anteriormente mi vida ha sido mala, triste o nada por el estilo. Si, es cierto, que el hecho de ser "distinta" a los lindos o a los autorizados a hacer cualquier gansada pues todo les queda adorable me ha quitado algo de naturalidad o de confianza en mi misma. Seamos sinceros: Una nena linda y graciosa esta habilitada a hacer monerias y payasadas frente a las sonrisas y festejos de toda la audiencia...mientras que una piggy sudorosa y apretada en un vestidito de brodierie deberia en la misma situacion soportar comentarios como "mira lo que hace la gorda" o, al menos, miradas socarronas hasta de las tias mas pateticas. De todas maneras yo no creo que esto sea justificativo para ser infeliz...en primer lugar porque los menos agraciados tenemos la ventaja de vivir obligados a valernos de otras armas mas ingeniosas para la supervivencia o, al menos, para ganar el cariño o la simpatia de los que nos rodean. Esto, en general, salvo que uno tenga la desdicha de ademas de ser feo ser limitado, genera un entrenamiento del ingenio y la inteligencia...de la astucia y de la paciencia..que sera lo que nos salve ante el bello contrincante. Es verdad que, insisto, esto nos resta a veces (o tal vez sea solo mi caso) un poco de frescura y nos expone a una significativa tendencia a prestar atención a nuestro alrededor midiendo la aprobacion o no de las miradas circundantes. En segundo lugar creo absolutamente que uno puede lamentarse de este destino de fealdad solamente por un tiempo corto...todos, por mas jovenes que seamos somos libres y dueños de nuestra historia. Y tenemos la obligacion de cambiarla si no nos complace. Y este es el punto donde creo que no tengo derecho a quejarme. Creo que me acostumbre a hacer uso de los recursos de emergencia con los que contaba para conseguir amor y aprobación...inclusive para conquistar parejas cuando fui mas grande. Hice un estandarte del hecho de "tener que montar una opera rock" (siempre use esas palabras, creo que sigo haciendolo) para estar junto a la persona deseada. Y eso, mas alla del desarrollo de habilidades que antes comenté, en general conlleva algunos efectos colaterales. El primero es que he sido muy indulgente con todos...he perdonado cosas, he "entendido" situaciones totalmente incomprensibles e injustificables, he puesto el bienestar y la comodidad de los demas por delante de mis derechos. Todo esto para no perder el amor de los otros. Es que el "ser inferior" (y ojo! que no dije "gorda" eh?) no se enoja, no grita, no patea el tablero. Esta ahi. Chiquito, inmutable, sumiso, calladito. Y si se enojan? y si me dejan? y si todos me miran con desprecio y quedo sola?...Es que sola no puedo! y ademas ellos tienen razon....los demas, los mas lindos, los mas importantes son los que saben, son mejores. Y este es el segundo de los problemas...esta creencia que se arraigo tan hondo y que hoy, siendo adulta, madura, inteligente (se que lo soy, solo que me cuesta "creerlo") no logro sacarme.
Y volviendo al punto anterior, decia que creo que todos somos responsables en algun momento de cambiar nuestra historia. El discurso de la pobrecita inferior deja de ser valido y prescribe...pierde fuerza y debe terminar. Y creo que nunca me di cuenta de eso...y se lo debo a la nena que queria ser linda...que se miraba en el espejo y queria caricias en el alma. Por eso todo esto. Por mi, y nada mas. De puro egoista, vio?

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Ah! en otro orden de cosas...! Hoy y por los próximos 4 dias voy a realizar una dieta desintoxicante...mucho liquido, muchas verduras, frutas, poca sal. Mañana contare como voy...hoy estoy demasiado reflexiva para cosas tan poco importantes...

domingo, 31 de enero de 2010

Mes cero, dia cero...

Yo siempre fui feita. Bueno, para ser sincera nunca fui un espanto...tenia una carita armoniosa, una cabellera muy linda -negra, larga y lacia (hasta cierta edad porque con la pubertad llegaron los rulos, el alboroto, el frizz y la incapacidad de peinarme de manera decente), la piel blanca y tersa (gracias a Dios no pase por ninguna faceta acneica que me avergüence) pero...era gordita. Y cuando digo esto quiero ser bastante específica. No era la chica mas gorda del mundo (esa rubiecita que a los 8 años pesaba 186 kg) ni tenia un "ligero" sobrepeso. Creo que mucha gente me entenderia...las piernas rollizas (a los 2 años es simpatico, a los 8 es patetico), los brazos carnosos y flojos, la panza blanca, blanda, prominente. Cualquier cosa que me pusiera me hacia parecer un cerdito, cualquier temperatura por arriba de los 25 grados me hacia transpirar la frente y la cara de manera humillante. No pude nunca poneme vestiditos lindos y quedar dulce, tierna, graciosa...bueno, graciosa puede ser, porque para mis compañeritas del 3er grado una de los mejores planes para el recreo era atormentarme con sus comentarios risueños como: "Gorda, todo lo que ves comes!", "Te comes una sandia vos sola"...y esas crueldades propias de los nenes. Uno de los juegos mas divertidos para ellas era que las corra en el recreo...me provocaban para que las persiga correteando atolondrada y sudorosa, humillada y obligada en los unicos 15 minutos que tenia para descansar de las fracciones y el análisis sintáctico. Recuerdo no tener motivos ni ganas de correr, perseguir ni atrapar a nadie, pero si recuerdo sentir que, de oponerme al jueguito macabro, corría el riesgo de perder a la 2 o 3 zanguangas que suponía "mis amigas". Asi las cosas, pasaba mis horas solitaria jugando en la casa de mi abuela a "la chica mas flaca del mundo". El juego consistia en lo siguiente: Mi abuela nos compraba a mi hermana y a mi dos potecitos de lacteos para la merienda. La elección de los mismos era absoluta y dictatorialmente tomada por mi abuela "por nuestro bien". Mi hermana era una nena palida y flacuchenta cinco años menor que yo por lo que se le destinaba para merendar un postrecito "serenito" "Shimmy" o "Sandy" según el stock disponible en el almacén de Emilia y Angel. Mi caso era el opuesto (aunque tambien era pálida yo lucia mas rozagante por la grasa de más) entonces mis chances eran "Yogurbelt" o "Sancor descremado" cuando no la "leche cultivada" cuyo recuerdo aún me provoca arcadas. Ah! el juego...Me paraba frente al espejo con el yogurbelt ácido e inmundo y dialogaba con el interlocutor imaginario acerca de que ese pote asqueroso "era mi única comida"...tambien imaginaba que salia en la TV como la "chica mas flaca" y todos me amaban. Curiosamente no recuerdo que me mirara en el espejo y me encontrara fea ni gorda. Es mas, repetidas veces examinaba mi imágen tratando de encontrar cual era el motivo de la risa...despues se hacia de noche, nos venia a buscar mi madre y al otro dia en el colegio me reencontraba con mi destino de gorda, fea y burlada.
Debe ser por eso que amo las transformaciones. Y aunque se que es ridículo es el dia de hoy que se me pone la piel de gallina cuando en esas comedias yankees superfluas y almibaradas proyectan con musica de fondo entre emocionante y boba el cambio radical de una anteojuda, desgreñada y perdedora en una diosa. Todo editado en forma corta, rápida e increible. Los demas personajes, que hasta ese dia le pegaban carteles en la espalda y le robaban los anteojos la miran anonadados e incredulos. Algunos no la reconocen, otros se babean por ella, la chica mas popular del colegio se convierte en su enemiga y el galan de la peli se enamora. Es raro. Pero no es imposible. Es tonto...pero yo tambien lo soy bastante. He pasado mis ultimos veintipico de años pendiente de mi cuerpo sin lograr cambios que me hicieran feliz. Y la verdad, que puedo perder? Asi que: amparada en mi madurez prometo sobre los santos evangelios (estoy levantando mi mano derecha) no enloquecerme ni transformarme en una anorexica loca, no perder de vista las cosas importantes de mi vida y ser absolutamente sincera.
A partir de mañana voy a pasar los siguientes meses intentando convertirme en lo mas parecido a lo que soñe de mi misma (fisicamente hablando, claro...lo otro lo hablare en alguna otra ocasión)...Buena suerte...y que Dios se apiade de mi!